| Después de cuatro años de crisis, aún no ha tocado suelo. La venta de viviendas retrocedió en febrero 2012 otro 31,8% respecto al mismo mes de 2011, acelerando el ritmo de caídas que se viene produciendo en los últimos doce meses.
Y eso a pesar de que los precios también siguen en caída libre (en marzo 2012 el descenso interanual del IPC fue del 11,5%) y ya se han depreciado un 28,6% desde 2007. El nudo gordiano del sector es la falta de financiación tanto para la compraventa como para la promoción y construcción de nuevas viviendas, además del inmenso stock (cercano al millón de pisos) que el mercado todavía debe digerir. La ausencia de crédito ha provocado que prácticamente sólo se crucen operaciones que vengan de la mano de la banca, un contexto adverso para las compañías del sector que viene a poner en cuestión las bases sobre las que se hicieron muchas refinanciaciones de compañías inmobiliarias al inicio de la crisis (que contemplaban una normalización del mercado interno en 2013) y también de otras que se han hecho posteriormente. Esta situación, junto a la elevada cartera de viviendas e inmuebles que la banca atesora en sus balances después de cuatro años de crisis, debería incentivar una rebaja aún más agresiva de los precios que permita acelerar las transacciones y aminorar el riesgo inmobiliario del sector financiero, una de las patas más débiles de la economía en la actualidad, al menos en cuanto a la percepción exterior. La última reforma de la regulación financiera apunta en este sentido, pero el ritmo de implementación dista mucho de ser el que la UE y los mercados desearían. Los incentivos fiscales como la recuperada deducción por vivienda o el IVA reducido aprobado tampoco han sido demasiado efectivos. La feria inmobiliaria SIMA, que se celebra a finales de este mes en Madrid y a la que prevén acudir los principales bancos y cajas de ahorros para poner a la venta su cartera de viviendas, servirá de termómetro para conocer el pulso real del sector. Fuente: Diario Expansión |




